viajes de ultima hora
Cuando llegó desde su pueblo a la gran ciudad, se instaló en una vivienda compartida: habitación con derecho a cocina.
Era un piso grande, antiguo, con muchas habitaciones. En cada habitación había un realquilado, chicas o chicos e incluso ambos.
Como
fue la última en llegar le tocó la peor habitación. Estaba situada al
final de un largo pasillo que hacia un ángulo recto hacia la izquierda.
Así que estaba como aislada, desde su “habitáculo” no se veía ni oía al
resto de los huéspedes. Bien pensado, era una suerte porque, en lugar
de aislada, ella se sentiría independiente. Daba a un estrecho y alto
patio de luces, por lo que la habitación no era luminosa ni bien
ventilada, pero bueno, que se le va a hacer, para ser la primera vez
que vivía fuera de casa, había que conformarse con lo primero que
encontró. Sería como una prueba de iniciación hacia la libertad. Con el
tiempo...
Además tenia grandes ventajas como la excelente situación cerca del
centro, aunque en el caso antiguo de la ciudad (lo que para ella más
que un inconveniente era un encanto de la habitación), buenísimas
comunicaciones y, sobre todo el precio, en aquellos momentos no podía
permitirse otra cosa, con el tiempo...
Lo peor de todo era tener que compartir uno de los baños con la mitad
del “aforo” de la vivienda, pero en fin, daba el beneficio de la duda a
sus compañeros y esperaba de ellos que fueran gente limpia y educada.
Creditos:
http://gratiaplena.blog.com.es/2007/06/28/la_chica_del_chaquetasn_de_cuero~2537134



